La expresión artística feminista es uno de los motores que impulsan los cambios políticos

Las voces de la insurgencia chilena se toman la fiesta del teatro sudamericano

El País

Rocío Montes

Dos de las principales agrupaciones artísticas del Chile de las revueltas, el colectivo feminista Lastesis y Delight Lab, que proyectaron su obra en las calles en las semanas álgidas del estallido, estrenan nuevas piezas en 2021, nuevamente con un fuerte contenido político. Lo hacen en el Festival Internacional Santiago a Mil, la fiesta del teatro sudamericano, que ha arrancado en Chile y que se desarrollará hasta el 24 de enero, en formato presencial y digital, dada la crisis sanitaria. Lastesis, cuya performence El violador eres tú se convirtió en un himno mundial contra la violencia sexual y el machismo, vuelve al trabajo colaborativo y a las teorías feministas, esta vez para reflexionar sobre el derecho a la aparición en el espacio público de mujeres, disidencias, migrantes o personas no documentadas.

Como en la performance que las hizo entrar en la lista de 100 influyentes de 2019, según la revista Time, Lastesis utilizan nuevamente teorías feministas para sus obras, que llevan a la práctica a través de performance y recursos sonoros, textiles y visuales. Si El violador eres tú estaba fundamentado en el trabajo de la activista argentina Rita Segato y en una mirada crítica hacia la forma en que los medios de comunicación abordan la violencia sexual contra las mujeres, en su nueva obra ocupan textos de Judith Butler (sobre la precariedad y las vidas que, de alguna manera, se consideran por algunos desechables), de Paul B. Preciado (que reflexiona sobre los mecanismos de control hacia los cuerpos) y de María Lugones (que pone en tensión la colonización, desde una perspectiva de género). Es su tercera obra, pero, a diferencia de la que las hizo mundialmente famosas, este trabajo tiene media hora de duración y no solo dos minutos.

“Ponemos al servicio del acontecer nuestra metodología o artefactos, todo aquello que deja vestigio y constatación de lo que ocurre. Es el arte y el oficio, que no solo está en las galerías”, cuentan Lastesis, que analizan el proceso político chileno, marcado fuertemente por el proceso constituyente. “Si no cambian los problemas más estructurales es muy difícil que veamos un futuro con diferencias notorias. Y la clase política, el monopolio de la violencia y todo lo que constituye este sistema, sigue siendo muy violento. Simbólicamente, materialmente. Hay cosas que tienen que cambiar más allá de la Constitución”, comenta este colectivo compuesto por Daffne Valdés y Sibila Sotomayor –ambas del mundo del teatro–, Paula Cometa –diseñadora y profesora de historia– y Lea Cáceres –diseñadora de vestuario–. Tienen un ambicioso plan para 2021: conseguir una casa para fundar una escuela feminista de artes y oficios en Valparaíso.

Lastesis irrumpen en el espacio público y sin permiso, como la ha hecho otro de los colectivos que están en esta edición del Festival Internacional Santiago a Mil, Delight Lab. Compuesto por los hermanos Octavio y Andrea Gana –artista y diseñador, respectivamente–, realizan intervenciones lumínicas en espacios públicos y naturales. La viralización de su trabajo los ha convertido en un símbolo de las revueltas chilenas, porque proyectaron palabras, imágenes y poesía no solo en edificios del epicentro de las protestas en Santiago de Chile, sino que en las cercanías a lugares como el Palacio de Gobierno, La Moneda.

“Usamos un lenguaje con demandas de país tercermundista con tecnologías de un país primer mundista”, explica Octavio Gana.

Aunque comenzaron a trabajar en 2009, su trabajo pronto se hizo conocido. Proyectaron el rostro del joven mapuche asesinado en 2018, Camilo Catrillanca, con un verso de Raúl Zurita en su honor: “Que su rostro cubra el horizonte”. Luego de las revueltas sociales que explotaron el 18 de octubre de 2019, Delight Lab marcó un hito al proyectar la palabra Dignidad, la palabra central que marcó las protestas por mayor igualdad. Una vez declarada la pandemia en Chile, en mayo pasado proyectaron: Hambre. Muchas veces han utilizado el edificio de Telefónica, ubicado en el epicentro de las manifestaciones, en una obra que a veces incomoda. En los últimos meses, han sufrido contra manifestaciones: luces proyectadas desde otros edificios que buscan censurar su trabajo.

“No nos interesa el arte de elite, ni la galería ni los coleccionistas. El arte debe seguir tomándose los espacios públicos y ganarle el espacio a la publicidad, que está obsoleta. La humanidad necesita que el arte, la poesía y la crítica desde las artes tome un papel relevante para los cambios que se vienen”, reflexiona el diseñador.

En la XXVIII edición del Festival Internacional Santiago a Mil, uno de los más importantes de la región, Delight Lab presenta Espíritu del agua, donde los hermanos Gana reflexionan sobre la importancia ancestral del bien natural y la necesidad de que su uso y propiedad sean uno de los asuntos centrales de una nueva Constitución.

Con información de El País.

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