Para conocer Astrónomas en el día de la astronomía

El Día Mundial de la Astronomía se celebra dos veces al año: en primavera y en otoño. El Día de la Astronomía de primavera ocurre en un sábado entre mediados de abril y mediados de mayo, más cercano a la primera Luna Cuarto Creciente. Por tanto el Día Mundial de la Astronomía es el 15 de mayo de 2021.

Video de UNAM Global

Las mujeres astrónomas han tenido un papel especialmente relevante a lo largo de la historia, a pesar de todas las trabas que se encontraron en el camino. Como en otras áreas del ámbito científico, su labor profesional ha sido relegada a un segundo plano durante demasiado tiempo. Afortunadamente, las cosas están cambiando, aunque las mujeres astrónomas todavía representan solo el 15 por ciento de los astrónomos en todo el mundo.

1. Adelina Gutiérrez

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Adelina Gutiérrez | Fuente: Wikipedia

Esta mujer pudo haber pasado a la historia de la ciencia de una forma mucho más modesta si se hubiese conformado con un trabajo basado en el procesamiento de los datos astronómicos que obtenían otros científicos. Pero no lo hizo. Y, en los años 50, decidió salir de su país, Chile, para doctorarse en Astrofísica en la Universidad de Indiana. Se convirtió así en la primera chilena que obtuvo ese grado académico en esa disciplina.

A su regreso, Gutiérrez siguió impulsando la educación y la investigación. Junto a su marido, comenzó a trabajar para poner en marcha la primera Licenciatura en Astronomía del país, que recibió a sus primeros alumnos en 1966. Ella fue, desde el principio, la responsable de este programa de estudios.

Por sus numerosas aportaciones, desde 1967 formó parte de la Academia Chilena de Ciencias. Así, se convirtió en la primera mujer de la historia en lograr esta distinción.

2. Maria Mitchell

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Maria Mitchell | Fuente: Wikimedia Commons

María Mitchell vivía en Nantucket, una isla cercana a Massachusetts. Cuando tenía solo 14 años, los capitanes de los barcos balleneros que salían del puerto confiaban en sus habilidades para calibrar los instrumentos de navegación que les ayudarían a orientarse durante sus semanas de travesía. Estaban seguros de su pericia porque llevaban años viéndola acompañar a su padre, un hombre instruido en ciencias y astronomía que se responsabilizó personalmente de la educación de su hija.

A Mitchell le gustaba pasar las noches sobre el tejado de la casa de su familia escrutando el cielo y las estrellas con su telescopio. El 1 de octubre de 1847 estaba estudiando un segmento del cielo que ya conocía cuando se encontró en él una mancha blanca que no estaba allí antes. Su padre la animó a hacer público su descubrimiento.

La revelación de este hallazgo la hizo famosa y propició que se convirtiese en la primera mujer en formar parte de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias. Mucha gente iba a visitarla y quería conocerla, por ser la primera estadounidense que había descubierto un cometa.

Decepcionada por el hecho de que en su país el número de chicas con conocimientos científicos fuese muy limitado, participó en la fundación de la Asociación Americana para el Avance de las Mujeres. En su rol de profesora, las alentaba a no dejar que el hecho de pertenecer al sexo femenino las desanimase en sus empeños. «Ninguna mujer debería decir ‘Pero solo soy una mujer’. ¿Solo una mujer? ¿Qué más se puede pedir?»

3. Dorothea Klumpke

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Dorothea Klumpke | Fuente: Wikipedia

Esta asombrosa mujer, nacida a finales del siglo XIX, se subió en un barco en Noruega para ver un eclipse. Viajó en globo para observar las Leónidas. Fue la primera persona de su sexo en obtener un doctorado en ciencias por la Sorbona. Y, junto a su marido, también astrónomo, creó un atlas fotográfico de las 52 regiones nebulosas de Herschel.

Parece no haber vida para tantos hitos. «Siempre he creído que nada es imposible si uno aplica cierta cantidad de energía en la dirección adecuada». Y Klumpke apuntaba al cielo.

En 1929 publicó The Isaac Roberts Atlas of 52 Regions, a Guide to William’s Herschel’s Fields of Nebulosity. En 1932, recibió el Premio Hèléne-Paul Helbronner de la Academia de Ciencias de Francia por esta publicación. Asimismo, se creó el Premio Dorothea Klumpke-Roberts de la Sociedad Astronómica del Pacífico. Se entregó por primera vez en 1931 y se sigue otorgando en la actualidad.

Los asteroides (339) Dorothea y (1040) Klumpkea, bautizados en su honor, son la prueba fehaciente de que el trabajo de la estadounidense fue muy importante en la astronomía.

4. Helen Battles Sawyer Hogg-Priestly

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Helen Battles Sawyer | Fuente: University of Toronto

Battles Sawyer fue pionera en el estudio de cúmulos estelares. Su folleto Un catálogo de 1.116 estrellas variables en cúmulos de estrellas globulares tuvo gran relevancia entre los años 1950 y 1970. Dirigió el programa de Astronomía en la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos. Y entró en el Salón de la Fama de la Ciencia e Ingeniería de Canadá en 2004.

El trabajo de Helen Battles permitió conocer la ubicación y la edad de las estrellas, sus orígenes y la evolución de la Vía Láctea. Su labor inspiró a otras mujeres a seguir estudiando las estrellas variables y los cúmulos de estrellas globulares «en un momento en el que las mujeres a menudo eran ridiculizadas por estudiar ciencias». Además, despertó el interés por la astronomía del público canadiense.

Recibió el Premio Annie J. Cannon y fue la segunda mujer en conseguir la Medalla de Plata Rittenhouse. Asimismo, la Sociedad Astronómica del Pacífico le otorgó el Premio Klumpke-Roberts. Póstumamente, el Centro de Ciencia de Ontario puso su nombre a su observatorio.

5. Elisabetha Koopman Hevelius

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Elisabetha Koopman Hevelius | Fuente: Wikipedia

A Elisabetha se la considera una de las primeras mujeres astrónomas de la historia y la madre de las cartas lunares. Se la conoce por ser la segunda esposa del célebre Johannes Hevelius. Sin embargo, su trabajo merece mayor atención.

Tras la muerte de su marido en 1687, publicó tres libros que el astrónomo polaco no llegó a finalizar. El último de ellos, Prodomium Astronomiae, era una compilación de 1.564 estrellas que contenía información sobre sus posiciones y para la que no se utilizó ningún telescopio. Koopman lo completó y lo publicó. De hecho, agregó más de seiscientas estrellas nuevas y doce constelaciones que no figuraban en el borrador. Aunque las observaciones se hicieron a ojo desnudo, las mediciones eran muy precisas.

En muchas biografías que se han escrito sobre Hevelius no se cita a Elisabetha, aunque su labor como ayudante y sus habilidades matemáticas fueron determinantes. Más adelante, en reconocimiento a su labor, bautizaron con el nombre de la astrónoma polaca al asteroide 12626 Koopman y al cráter de Venus Corpman.

6. Antonia Maury

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Antonia Maury | Fuente: Science Photo Library

Formó parte de las llamadas ‘calculadoras de Harvard’, un grupo formado por trece mujeres que se dedicaron a contar y a clasificar estrellas. Medían el brillo, la posición y el color de cada astro a partir de placas fotográficas en el Observatorio Astronómico de Harvard a finales del siglo XIX. Entre ellas, una brillaba de una manera especial. Era Antonia Maury, una científica incapaz de perderse en el firmamento.

A Antonia le encargaron un proyecto extraordinario: terminar el catálogo de espectros estelares. En concreto, se encargó de catalogar los del hemisferio norte. Tenía que clasificar las estrellas teniendo en cuenta el sistema alfabético de clasificación, donde se agrupaban en siete categorías.

Sin embargo, Maury creyó conveniente hacerlo en base a un procedimiento más complejo. Observó que había varios niveles de distinción espectral que el anterior esquema no contemplaba. Por ello, ideó un nuevo plan: 22 grupos en una secuencia descendente de temperatura con un esquema que también clasificaba los espectros por la anchura y la nitidez de las líneas.

En 1913 se demostró que el trabajo realizado por Maury era correcto y se tuvo en cuenta a la hora de hacer una versión revisada del catálogo de Draper. Este hecho fue en sí mismo un reconocimiento, pero se vio reforzado con la entrega del premio Annie J. Cannon, de la American Astronomical Society, un año después. Y no es de extrañar. Esta forma de clasificación sentó las bases de la astrofísica moderna.

7. Misako Koyama

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Misako Koyama | Fuente: mujeresconciencia.com

Esta japonesa, astrónoma amateur, acabó siendo la observadora solar más importante de la historia, gracias a su pasión y constancia. Su afición por la astronomía aumentó cuando su padre le regaló un telescopio para que pudiese realizar observaciones más ‘profesionales’. Aquel telescopio tenía que haber sido para observar la luna. Pero, debido a su baja potencia, acabó siendo el instrumento con el que Misako Koyama comenzó a estudiar el sol. Y tanto que lo hizo.

Un mes más tarde ya tenía una pequeña, pero exhaustiva, descripción en forma de dibujo de lo que ella creía eran manchas solares. Misako envió aquel boceto al presidente de la Sección Solar de la Oriental Astronomical Association, que quedó gratamente sorprendido. De hecho, no solo confirmó que sí eran manchas solares, sino que animó a Misako a continuar con su examen de nuestra estrella.

Aquella ardua tarea dio sus frutos cuando comenzó a trabajar como observadora solar en el Museo de Ciencias de Tokio. Para el año 1984 localizó y categorizó más de 8.000 grupos de manchas solares e hizo más de 10.000 dibujos. Recogió aquel exhaustivo estudio en el libro Observations of Sunspots 1947-1984.

La importancia que tuvo se debe al hecho de que Koyama no solo recogió datos durante más de 40 años. Sino que, además, lo hizo siguiendo la misma metodología y utilizó el mismo telescopio. Aquellos registros se han convertido para la comunidad científica en la base de trabajo para el estudio y la normalización de las manchas solares.

8. Annie Russell Maunder

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Annie Russell Maunder | Fuente: Wikipedia

Esta astrónoma irlandesa diseñó y construyó una cámara gran angular con la que consiguió la que fue la mejor fotografía de la corona solar del eclipse del 22 de enero de 1898. En principio, la cámara debía servir para observar la Vía Láctea, de ahí el uso del gran angular. Debido a la amplitud de la cámara, Annie Russell consiguió capturar la corona del eclipse alcanzando los diez millones de kilómetros, la más extensa observada hasta ese momento.

Participó en otras dos expediciones para observar eclipses: a Argel y a Mauricio. En esta última, se demostró que la corona solar rota con el sol y sufre cambios. Y fue gracias, en parte, a la imagen captada por Russell. Ya que, para confirmar este fenómeno, se compararon las fotografías de alta calidad tomadas por ella con otras hechas hora y media antes por otros observadores.

Junto a su marido, hizo grandes aportaciones a la astronomía, además de las mencionadas fotografías. Entre ellas, destacan el diagrama de mariposa o el libro de divulgación The heavens and their story, trabajos conjuntos del matrimonio.

Fue una de las primeras en formar parte de la Royal Astronomical Society (RAS) el mismo año en el que la entidad empezó a admitir mujeres y 24 años después de ser rechazada su candidatura precisamente por pertenecer al sexo femenino.

Sus contribuciones científicas son ampliamente reconocidas en su campo. Por ellas, la RAS ofrece una medalla con su nombre desde 2015, centenario del año en que esta organización comenzó a aceptar mujeres. Además, pusieron el nombre ‘Maunder’ a un cráter lunar, en honor al matrimonio.

9. Cecilia Payne-Gaposchkin

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Cecilia Payne-Gaposchkin

A principios del siglo XX, la comunidad científica creía que la composición de las estrellas era parecida a la de la Tierra. Hubo una mujer que descubrió que aquella creencia era errónea y que las estrellas se componían, básicamente, de hidrógeno y helio. Ella era Cecilia Payne-Gaposchkin, la astrónoma que nos descubrió la composición de las estrellas y del universo.

En 1943 fue elegida miembro del American Academy of Arts and Sciences. Y en 1956 pasó a ser la primera profesora asociada en Harvard. Su destacada carrera le aportó grandes reconocimientos, como el Henry Norris Russell Prize, de la American Astronomical Society, o la denominación del Asteroide 2039 con el nombre de Payne-Gaposchkin.

Y no solo despuntó por su labor profesional. Luchó decididamente contra la discriminación de la mujer. Se convirtió en la llave del cambio de la Universidad de Harvard y una inspiración para miles de grandes científicas. Su gran pasión por la astronomía hizo de ella una estudiosa incansable.

10. Assumpció Catalá

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Assumpció Catalá | Fuente: mujeresenlahistoria.com

Cuando en la España de principios del siglo XX las mujeres no tenían demasiadas opciones profesionales, una muchacha apasionada por los astros escogió su propio destino. Se convirtió en la primera mujer en obtener un doctorado en matemáticas en la Universidad de Barcelona. Aprendió de su familia la pasión por las estrellas y se convirtió en una de las científicas más destacadas de nuestro país.

Trabajadora incansable, además de dar clases en la universidad, Assumpció dedicó parte de su vida a la investigación sobre el sistema solar, cálculo de órbitas y eclipses. Sus estudios fueron publicados en distintos libros universitarios y en varios medios de divulgación científica. También investigó y enseñó historia de la ciencia.

11. Ruby Payne-Scott

Ruby Payne-Scott
Ruby Payne-Scott/ Autor: Peter Gavin Hall/Wikimedia

Ruby Payne-Scott fue la primera mujer radioastrónoma y fundadora de una de las grandes ramas de la astronomía moderna. Estudió Física, Matemáticas y Botánica. Desarrolló buena parte del lenguaje que utilizaría la radioastronomía y fue una ferviente defensora de los derechos humanos y miembro del Partido Comunista de Australia, motivo por el que fue investigada por los servicios secretos de este país. Tuvo que abandonar su trabajo oficial de investigadora por casarse en secreto (según la legislación no podía estar casada y tener un puesto de responsabilidad) en 1944 y tener hijos.

Google le dedicó un doodle como homenaje el 28 de mayo de 2012 en el centenario de su nacimiento.

12. Vera Rubin

Observatorio Vera Rubin

A principios de la década de 1970, la astrónoma Vera Rubin se asoció con el astrónomo Kent Ford y otros más para estudiar la rotación de las galaxias espirales, según el Archivo de Mujeres Judías . Para su sorpresa, descubrieron que el movimiento angular previsto no coincidía con lo que estaban viendo. De hecho, las galaxias giraban tan rápido que las predicciones mostraban que deberían separarse si lo único que las mantenía unidas era la gravedad de sus estrellas visibles. Rubin y sus colaboradores plantearon la hipótesis de que algún ‘pegamento invisible’, una masa invisible, debía ser la causante. El trabajo innovador del grupo proporcionó la primera evidencia directa de la existencia de materia oscura, ese material misterioso e invisible que constituye la mayor parte del universo pero que no emite energía ni luz. De hecho, sigue siendo la teoría reinante del ” problema de rotación de galaxias” que ellos descubrieron. Rubin recibió docenas de premios y honores por ayudar a decodificar cómo se construyen las galaxias y el universo. Pero nunca recibió el Premio Nóbel de Física. Vera Rubin murió en 2016 a la edad de 88 años.

13. Nancy Roman

Nancy Roman

Mucho antes de que la mayoría de las mujeres se atrevieran a considerar una carrera de ciencias, Nancy Grace Roman soñaba con ser astrónoma, según una entrevista de la NASA. Nacida en 1925, organizó un club de astronomía para sus amigos cuando tenía 11 años y nunca dejó de buscar las estrellas. Ella pasó a obtener su Ph.D. en astronomía en la Universidad de Chicago en 1949 y se convirtió en la primera jefa de astronomía de la NASA, y en la primera mujer en ocupar un puesto ejecutivo allí.

Roman murió el 25 de diciembre a la edad de 93 años.

El mayor logro de Roman fue quizás su cruzada pionera para desarrollar telescopios en órbita, incluido el Hubble, que ayudan a los astrónomos a detectar la radiación electromagnética de las estrellas (como los rayos infrarrojos y gamma) que en su mayoría están bloqueados por la atmósfera de la Tierra. Sus esfuerzos dieron a innumerables astrónomos una visión más completa de cómo se forman y evolucionan las estrellas.

14. Jocelyn Bell Burnell

Jocellyn Bell Burnell, astrofísica

En 1967, mientras trabajaba para su doctorado en la Universidad de Cambridge, Jocelyn Bell Burnell observó extrañas señales de pulso provenientes del espacio a través del nuevo radiotelescopio de la escuela que había ayudado a construir con su asesor de tesis, Antony Hewish, y Sir Martin Ryle. A través de una investigación meticulosa, ella y sus colegas identificaron estas señales de radio como provenientes de una estrella de neutrones que gira rápidamente, o púlsar, como se conoció. Burnell figuraba como segunda autora en el periódico que anunciaba el descubrimiento de los púlsares, pero fue rechazada por el comité Nobel, que entregó el premio en física a Hewish y Ryle en 1974. Su omisión aún se considera controvertida. Burnell, oriunda de Irlanda del Norte, ha recibido docenas de premios y honores por avanzar en nuestra comprensión de las estrellas y recientemente fue nombrada la primera mujer presidenta de la Royal Society de Edimburgo, la academia nacional de ciencias y letras de Escocia.

15. María Teresa Ruiz González

astrónomas,astrofísicas y astronautas

La chilena María Teresa Ruíz se licenció de Astronomía en 1971, y es máster en Astrofìsica por la Universidad de Princeton. Ha trabajado en Norteamérica y Europa. Su investigación se centra en el estudio de estrellas enanas de baja masa: ha descubierto una supernova en el momento de su explosión, dos nebulosas planetarias en el halo de nuestra galaxia y la primera enana marrón –Kelu– en las proximidades del sistema solar.
Premio Nacional de Ciencias Exactas de Chile en 1997 –la primera mujer en conseguirlo–, es presidenta de la Fundación para el Desarrollo de la Astronomía de Chile y Directora del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA).

Desde 1987 se desempeña como docente del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

16. Teresa Lago

Teresa Lago

Maria Teresa Vaz Torrão Lago se graduó de la Universidad de Oporto y recibió un doctorado en astronomía de la Universidad de Sussex en 1979. Es profesora del Departamento de Física y Astronomía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oporto, fue la fundadora y la primera directora del Centro de Astrofísica de la Universidad de Oporto.

Lago ha trabajado en varias organizaciones de investigación y asesoramiento fuera de Portugal, incluido el Comité Asesor de Ciencias Espaciales de la Agencia Espacial Europea y el consejo de la Escuela de Física Cósmica del Instituto de Estudios Avanzados de Dublín.
En 2005 fue una de las veintidós personalidades europeas elegidas para ser miembro fundador del consejo científico del Consejo Europeo de Investigación. Coordinó el ERC Gender Balance Working Group.

Es la Secretaria General de la Unión Astronómica Internacional para el trienio 2018-2021.

17. Carolyn Porco

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Carolyn Porco es una especie de estrella de rock entre los astrónomos. No solo es una escritora prolífica, sino que también es frecuentemente entrevistada por los medios de comunicación. Porco también encuentra tiempo para seguir una investigación innovadora, comenzando en la década de 1980 con su trabajo en las misiones Voyager a Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. De hecho, es considerada una de las expertas más importantes del mundo en los anillos y lunas planetarias que rodean los planetas exteriores gigantes. Carolyn Porco lideraba el equipo de imágenes en la misión Cassini, que orbitaba Saturno. Entre sus mayores descubrimientos hasta el momento se encuentran los géiseres gigantes de partículas heladas (que indican la presencia de agua) en la sexta luna más grande de Saturno, Encelado. Porco también es científico en la misión New Horizons, actualmente en camino a Plutón y el Cinturón de Kuiper en los bordes más alejados de nuestro sistema solar.

18. Carolyn Shoemaker

Carolyn ShoemakerGene y Carolyn Shoemaker en el Schmidt de 18 pulgadas en el Observatorio Palomar/Crédito: Servicio Geológico de EE.UU.

Con cientos de asteroides y docenas de cometas a su nombre ( más que cualquier otro astrónomo ), Carolyn Shoemaker es una leyenda. Quizás su mayor reclamo a la fama es el co-descubrimiento del cometa Shoemaker-Levy 9 en 1993 con su esposo, Eugene, y el astrónomo aficionado David Levy. Cuando lo encontraron, el cometa orbitaba Júpiter hecho pedazos, aparentemente poco después de ser atrapado por las fuerzas gravitacionales del colosal planeta y ser destrozado. Al año siguiente, sus 21 fragmentos se estrellaron contra Júpiter, sorprendiendo a los astrónomos de todas partes con un  espectáculo único en la vida. Con 85 años, Carolyn Shoemaker ha recibido numerosos premios por su descubrimiento y su posterior trabajo recorriendo los cielos en busca de asteroides y cometas que puedan chocar con la Tierra.

19. Sandra Faber

Sandra FaberSandra Faber recibió la Medalla Nacional de la Ciencia entregada por el presidente Barck Obama en 2013

¿Qué es el universo y cómo surgió? Estas pueden ser las preguntas más candentes de todas. La astrónoma Sandra Faber ha pasado toda una vida buscando respuestas científicas y en el proceso ha cambiado la forma en que los astrofísicos ven los cielos. Profesora de la Universidad de California y directora interina de los Observatorios de la UC, las décadas de investigación de Faber giran en torno a la evolución de la estructura en el universo y cómo se forman las galaxias. Descubrió la relación Faber-Jackson (una forma de estimar las distancias a otras galaxias al vincular su brillo a la velocidad de las estrellas dentro de ellas), ayudó a diseñar los telescopios ópticos e infrarrojos más grandes del mundo en el Observatorio WM Keck en Hawai, y lidera el mayor proyecto de telescopio espacial Hubble de la historia, CANDELS, para entender la formación de galaxias cerca de la época del Big Bang. En 2013, Faber recibió la Medalla Nacional de la Ciencia en Estados Unidos.

20. Antonia Varela

Toñi Varela Pérez

Científica, divulgadora y directora. Actualmente es profesora en la Universidad de La Laguna, Doctora en Astrofísica e Investigadora/ingeniero Senior del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Desarrolló su tesis doctoral en el campo de Astrofísica Extragaláctica (Bulbos de Galaxias) en el IAC. En su haber más de 60 artículos científicos en revistas especializadas y más de 100 contribuciones en congresos y seminarios nacionales e internacionales. Entre otros trabajos destacados relacionados con la astronomía, ha participado en la selección de ubicación para el Gran Telescopio de Canarias (GTC 10.4m) y del European Extremely Large Telescope (E-ELT).

 

Con información de El Mundo y Turismo de estrellas.

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