Más uso de Internet en pandemia, pero permanece brecha digital

Hoy por hoy Internet es una herramienta tecnológica cuyo cambio y crecimiento son exponenciales, además de ser el recurso más valioso con que cuenta la sociedad en toda circunstancia, especialmente en una situación como la pandemia causada por la Covid-19, afirma Guillermo Rodríguez Abitia, director de Innovación y Desarrollo Tecnológico de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC).

Gaceta UNAM.
Guadalupe Lugo.

La emergencia sanitaria permitió avanzar 10 años en términos de habituarnos al uso de la tecnología; lo mismo ocurrió con las universidades, profesores y alumnos, quienes tuvieron que adaptarse a las clases en línea, no fue opcional. “Debemos volvernos más alfabetizados en términos digitales para ser más proactivos”, dice.

Si esa situación hubiera ocurrido una década atrás, no hubiera sido posible ejecutar lo que hoy con las tecnologías de la información y comunicación (TIC); la brecha digital habría sido mayor, porque “a pesar de que ya existían, no estaban listas”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019, 70.1 por ciento (80.6 millones) de la población de seis años o más en México es usuaria de Internet y 20.1 millones de hogares (56.4 por ciento del total nacional) disponen de conexión.

La muestra, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y el Instituto Federal de Telecomunicaciones, indica que de la población con estudios universitarios 96.4 por ciento se conecta a la red, lo mismo hace 59.1 por ciento de personas con educación básica.

Rodríguez Abitia señala: en el año 2000 había 5.1 por ciento de penetración de las TIC; una década después pasó a 31 por ciento; en 2015, a 57.4 por ciento, y en este momento vamos en más de 70 por ciento. “Lo más probable es que en los próximos dos años tengamos una cobertura casi total”.

Sin embargo, precisa, persiste la brecha digital, porque un asunto es que la gente tenga acceso a Internet y otro muy diferente que lo haga de manera adecuada. “Claro que hay brecha digital, pero no por la cifra fría del porcentaje de población con acceso a esta herramienta, sino por el aparato que se usa para conectarnos”.

En ese sentido el universitario agrega que la ENDUTIH reporta que una parte importante de los usuarios se conecta a través de su smartphone o teléfono inteligente. “Para empezar la mayoría de ellos tiene minutos limitados por prepago y con esta herramienta no se puede hacer todo lo que una computadora permite. Para un estudiante, por ejemplo, es difícil tomar clases a través de estos dispositivos; una cosa es tener Internet y otra el acceso correcto”.

Al referirse al lugar que México ocupa en el mundo en términos de acceso, Rodríguez Abitia apunta que de acuerdo con Networked Readiness Index, del Foro Económico Mundial, el cual mide, entre otros aspectos, el grado de preparación de un país para aprovechar las TIC en pro del desarrollo y de la mejora de la calidad de vida de la gente, nuestra nación se ubica en el sitio 57 de 121 economías.

Es decir, nos situamos más o menos a la mitad de la tabla, y en América Latina ocuparíamos el lugar número cuatro, después de Chile, Uruguay y Costa Rica.

Dentro de las estrategias urgentes para garantizar la conectividad, el académico propone hacer accesibles la tecnología y los dispositivos; fortalecer la infraestructura en el ámbito nacional; acceso libre a las áreas públicas o en comunidades remotas, así como proveer incentivos para la innovación; además de promover servicios asociados como hacer gobierno electrónico –aplicación de las tecnologías de la información y conocimiento a la administración pública–, a fin de impulsar el uso de las tecnologías y con ello la alfabetización digital.

Ciberseguridad

Mientras más dependemos de Internet para realizar nuestras actividades, más vulnerables nos volvemos. Ahora es mucho más sencillo que se suplanten identidades, se hackee información sensible o haya violación de privacidad de datos.

En ese sentido, Rodríguez Abitia advierte que la ciberseguridad cobra relevancia, toda vez que debemos ser cuidadosos con el uso de contraseñas: “ya pasaron aquellas épocas en las que elegía como password mi fecha de cumpleaños o pegaba una nota adhesiva con el nombre de mi mascota para recordar mi contraseña; debemos tener una cultura informática mucho más fuerte o segura, aprender a hacer contraseñas más fuertes y cambiarlas cada determinado tiempo, la gente dice que siempre usa la misma porque si no se le olvida”.

Y puntualiza: “Si no me quiero exponer en las redes sociales, no subo mi información personal a ellas. Simplemente utilizo los medios para aquello que creo que es necesario y donde el riesgo es menor, pero si voy a publicar mi vida me expongo a que me conozcan y que en un momento dado sepan mis vulnerabilidades”.

Por desdicha, hay delincuentes en busca de eso. Así como hay análisis de información, big data e inteligencia artificial para el bien, también lo hay para hacer el mal. Debemos cuidarnos de no exponer los temas sensibles de nuestras vidas, finalizó.

Guillermo Rodríguez reconoce que esta casa de estudios tiene un desafío importante: “Hay más de 360 mil alumnos, se calcula que 20 por ciento no tienen acceso adecuado a Internet o es nulo”. Por ello, la Universidad Nacional ofrece diversas opciones para que cuenten con esta herramienta y accedan a las aulas virtuales, por ejemplo, la entrega de tabletas con tecnología 4G; o bien, para quienes disponen de equipo y una línea telefónica en casa se les dotó de una beca de conectividad, que consiste en un módem para conectarse a Internet.

Asimismo, se establecieron Centros de Acceso PC Puma en diversas dependencias universitarias para estudiantes y académicos de los diferentes niveles y de las escuelas y facultades.

Menciona que en la DGTIC se trabajó en proyectos de aulas virtuales y laboratorios remotos para el bachillerato universitario dirigidos a sustituir las prácticas de laboratorio, al menos en forma parcial, para física, química, biología y ciencias de la salud. Además, se desarrolla un laboratorio más sofisticado para que, una vez que se regrese a la llamada nueva normalidad, se fortalezca la enseñanza presencial y en épocas de emergencia, como la actual, se acceda por medios remotos, entre otros proyectos.

Si sabemos cómo usar la tecnología podemos aprovecharla en nuestro ambiente presencial; es decir, que de cierta manera empezamos a generar modelos híbridos que nos permiten liberar instalaciones físicas, y quizá exista la posibilidad de cubrir mayor matrícula, concluye.

Con información de Gaceta UNAM.

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