Alerta por el desgaste laboral en teletrabajo

La pandemia ocasionada por la aparición de la Covid-19 ha empeorado el ecosistema laboral mexicano, deteriorando la salud mental y física de los trabajadores, muchos de los cuales ya se desempeñaban en un sistema laboral precarizado.

Rafael Paz.
Gaceta UNAM.

Así lo señala una serie de estudios realizados por Erika Villavicencio-Ayub, académica e investigadora de la Facultad de Psicología. En la investigación participaron 5 mil trabajadores, de los cuales 81 por ciento experimentó temor a perder su empleo debido a las afectaciones económicas ocasionadas por la pandemia; por lo anterior, 87 por ciento reportó haber incrementado su carga de trabajo por miedo a quedarse sin empleo y 75 por ciento afirmó haber experimentado una reducción de su salario.

Una de las cosas que más encontramos es que esos indicadores negativos que nos distinguen en el ámbito mundial respecto a las condiciones de trabajo, se han agravado. “No es meramente voltear a ver a los trabajadores y que tengan una situación más sana, los hallazgos muestran que procurar el bienestar laboral está ligado a alcanzar mayores índices de productividad”, agregó la especialista.

Indispensable tomar acciones

Los resultados de los estudios, subrayó Villavicencio-Ayub, son una llamada de alerta para las empresas, las cuales deben poner más atención en eliminar “ciclos viciosos” que experimentan sus colaboradores y que producen resultados que afectan a la empresa en general.

“El trabajo a distancia llevó a que no se respeten los horarios laborales. Las jornadas son largas frente al monitor porque no tenemos buenas prácticas, horarios flexibles, juntas efectivas. El empleado no sólo asume más carga, sino que lo hace por más tiempo. Eso va mermando la salud física, mental y social”, consideró.

“Hay que voltear a desarrollar e identificar líderes con potencial, porque en función del estilo positivo de liderazgo se facilita que el grupo alcance sus resultados. No obstante, encontramos en los escenarios reales que no tenemos buenos líderes. Seguimos con la tradición de que las posiciones van en función de la antigüedad, relaciones entre dueños y directores generales –quienes colocan gente de su confianza–, entre otros factores.

“Es tarea primordial de las organizaciones hacer una detección adecuada de quién tiene el talento para encauzar, favorecer el trabajo de todo el equipo y, también, que su tarea sea ir desarrollando estas actividades, porque ellos facilitan la identificación al interior del grupo, que haya un buen clima de colaboración, estar atento –aunque sea a la distancia– si un colaborador la pasa mal o cómo generar más compromiso.”

La realidad es que “muchos jefes hacen un trabajo adverso, uno de los índices que encontramos en el estudio es que casi 37 por ciento de la gente mostraba un decremento significativo en la satisfacción laboral. Casi siempre el descontento y la baja motivación hacia el trabajo está relacionado a la relación que tienes con tu jefe”, advirtió.

Evitar el agotamiento tecnológico

La transición de mucha de la vida diaria a ambientes digitales ha creado desgaste entre la población en general, pasamos cada vez más tiempo frente a una pantalla, aún fuera de horarios de trabajo gracias al crecimiento en la oferta de entretenimiento virtual o en las herramientas que usamos para mantener contacto con nuestros seres queridos. Ante ello, empresas y trabajadores deben encontrar un equilibrio que permita evitar el agotamiento tecnológico.

“Las organizaciones que ya hacían teletrabajo no tuvieron tanto impacto, pudieron seguir operando. Los que no, hubo personas sin las competencias digitales para operar a distancia o las herramientas, muchos tuvieron que conseguir sus propios utensilios de trabajo. No había educación tecnológica referente a cuánto tiempo debo estar usando el equipo, qué hacer para equilibrar el agotamiento, porque una videollamada desgasta más que una junta presencial.

“Estamos conectados más allá de las obligaciones de trabajo. En los estudios que hicimos, 80 por ciento consumía más redes sociales que antes. El entretenimiento también repuntó, mucha gente no podía salir y usaba estas plataformas para ver películas y series, otros videojuegos –que también generan adicción–. No sólo los adultos, la tecnología ha repercutido en la población en general, representa un riesgo para los menores.”

Ante estos problemas, la profesora de la Facultad de Psicología argumentó que “hay que sentar las bases de un correcto uso y de una desconexión preventiva. La palabra que hoy día tenemos que poner de moda es la desconexión para poder satisfacer otras áreas que hemos afectado.

“A más de un año que hicimos el primer estudio encontramos que las repercusiones van en aumento, tenemos una fuerza de trabajo más estresada, desgastada y preocupada. Socialmente es una alerta, estamos agobiados por lo que viene con un presente muy difícil y agotamiento para los mexicanos”, concluyó.

Con información de Gaceta UNAM.

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