La brecha salarial no distingue entre empleo formal e informal

La brecha salarial de género es la diferencia entre los salarios de las mujeres y los hombres por el mismo trabajo que realizan. Es una realidad del mercado laboral y en México, esa disparidad es de 15%; es decir, por cada 100 pesos que percibe un hombre, una mujer gana 85 pesos en promedio.

Dentro de las principales causas de la brecha salarial de género se encuentran temas como el desequilibrio en las tareas de cuidado, el difícil acceso al mercado laboral, las bajas oportunidades de ascenso, marcados estereotipos en procesos de reclutamiento, mayor prevalencia del empleo femenino en la informalidad, entre muchos otros. Es multifactorial.

Al respecto la organización México, ¿cómo Vamos? (MCV), expone que las brechas salariales por género se deben en gran medida al mayor número de horas que las mujeres dedican a labores no remuneradas dentro del hogar, además de que se emplean en trabajos informales que ofrecen una mayor flexibilidad para equilibrar esas tareas no remuneradas con las actividades laborales.

Y aunque esa disparidad puede ser menor dependiendo el sector en el que se empleen, la desigualdad retributiva no discrimina. La organización detalla que en el empleo formal, las mujeres ganan en promedio 1,624 pesos que los hombres, en la informalidad esa diferencia es de 2,046 pesos.

En empleo formal, pese a tener salarios para las mujeres superiores al promedio, los estados de Aguascalientes (24.9%), Querétaro (22.7%), Nuevo León (22.5%), Sinaloa (21.6%) y Quintana Roo (21.7%) se encuentran entre las entidades con las mayores brechas retributivas.

Si el cierre de la brecha salarial fuese una asignatura, México estaría reprobado. El Índice Global de Brecha de Género 2024, realizado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ubica al país en el lugar 119 de 146 economías en materia de disparidad salarial entre las mujeres y los hombres.

Por otro lado, la encuesta La Realidad del Trabajo, elaborada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Kiik Consultores, indica que 33% de las mexicanas reconoce que existe una desigualdad salarial por género en sus empresas. En contraste, 57% de los varones opina lo contrario.

En el informe también se detalla que de las personas que perciben la existencia de una brecha salarial en su centro de trabajo, alrededor del 88% considera que los hombres ganan más que las mujeres.

“Una de cada tres mujeres reportó que sí existe una diferencia entre los salarios que perciben las mujeres y los hombres. El 88% de las personas que perciben una diferencia de ingresos por género considera que favorece a los hombres”, apunta el estudio.

Sobre las causas de la brecha salarial, cinco de cada 10 personas considera que esta desigualdad se debe al trato diferenciado que reciben las mujeres en el trabajo.

Además, el 39% considera que las decisiones de empleo que toman las trabajadoras, como optar por empleos de medio tiempo o temporales afectan el nivel de ingresos al que pueden aspirar.

En ese contexto ONU Mujeres aconseja que dentro de las principales acciones para reducir las brechas de género es que los países reafirmen sus compromisos para acelerar la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

El organismo internacional advierte que, de no tomar acciones adecuadas en favor de la paridad de género, se tardaría 137 años para que no existan mujeres ni niñas en pobreza: “Al ritmo actual, tardaremos 257 años reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres a nivel global”.

En ese sentido el Pacto Mundial agrega que algunas herramientas o acciones que pueden realizar las empresas para reducir la brecha salarial es desde un comienzo promover la igualdad salarial de género, además favorecer el acceso laboral a jóvenes, apoyar los derechos de las personas con discapacidad, desarrollar una cultura inclusiva, combatir la pobreza laboral y apoyar el salario digno.

Aún con incrementos al salario mínimo, el elefante sigue ahí
Sandra Martínez, analista en MCV explica que pese a los incrementos al salario mínimo que se han reflejado en una mejora de los ingresos laborales, las brechas salariales por género persisten.

“Esta parte de las brechas no es algo que corregirá de manera automática, porque al final las brechas persisten, no importa si es mayor nivel educativo, no importa si es mayor edad. Las brechas por ingreso entre hombres y mujeres, lo que hemos visto con los datos que procesamos es que se mantienen en todos los niveles educativos, se mantienen en todos los grupos de edad”, asevera.

La especialista señala que es fundamental que exista una clara coordinación entre el gobierno y el sector privado, “porque al final de cuentas reducir las brechas también demanda de la participación de ambos”.

Y eso no es todo, MCV puntualiza que a lo largo de la vida laboral es menos probable que una mujer acceda a posiciones de mando. Un factor que influye en remuneraciones más bajas.

“Esto se debe a que no existe un sistema de cuidados universal, por lo que el desarrollo profesional de las mujeres no ocurre en igualdad de circunstancias que el de los hombres. Por lo tanto, la brecha salarial se va ampliando con el tiempo, sobre todo en el mercado laboral informal -que es donde más mujeres trabajan- y cuando hay niñas y niños en casa”, resalta.

En ese sentido el WEF destaca que, la mayoría de las personas busca de manera constante mejorar sus habilidades para enfrentar las nuevas demandas del trabajo en los próximos cinco años, sin embargo, las mujeres consideran que las habilidades digitales y analíticas son menos importantes para sus trayectorias profesionales.

“Las brechas de género persisten en la formación de habilidades y, por lo tanto, en las oportunidades que conlleva la transición tecnológica en el futuro del trabajo. Si bien la proporción de mujeres en carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas a nivel mundial aumentó de 24% en 2016 a 27% en 2024, la proporción aún es baja”, apunta.

Con información de Eduardo de la Rosa, El Economista.

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